lunes, 25 de junio de 2012

SETIÉN, DE LAS LÁGRIMAS A LA MIRANDA DEL TIGRE

EL FÚTBOL LE DEBÍA UN ASCENSO CON EL LUGO

Setién, de las lágrimas a la mirada del tigre

La hinchada del Anxo Carro coreó su nombre tras perder frente al Alcoyano

Un año después, el cántabro devuelve a los lucenses todo el cariño recibido

En ningún estadio de España el nombre de un entrenador suena tan fuerte como en el Anxo Carro.

Enrique Setién Solar (Santander, 1958) es a la ciudad de Lugo lo que Moisés al pueblo hebreo.

Aquel ascenso frustrado contra el Alcoyano fortaleció el vínculo del cántabro con una grada que lo idolatra.

Quique Setién sintió que tenía una deuda con el equipo rojiblanco, la misma que el fútbol había contraído con él.

Un Lugo con alternativas
Tras haber finalizado la campaña anterior como líder de grupo, por primera vez en su historia, y después de cambiar a 13 futbolistas, el equipo siempre se mantuvo entre los cuatro mejores.

Un año después de asombrar al fútbol español, el Lugo alcanza la gloria sin recibir tantos adjetivos.

El cántabro fue valiente al asumir el desafío de volver a alimentar a una afición a la que él mismo había acostumbrado al marisco.


Setién, celebrando el ascenso.



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